Miquel Peralta recibe en Nueva Delhi el premio Sarasvati de ensayo en lengua sánscrita

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El pasado mes de noviembre, Miquel Peralta recibió el premio Sarasvati de ensayo en sánscrito instituido por el ICCR (Indian Council for Cultural Relations) en colaboración con el SAI (South Asian Institute) de la Universidad de Heidelberg. La ceremonia de entrega se celebró en el Azad Bhavan, sede del ICCR en Nueva Delhi. El galardón le fue entregado por Shri Virendra Gupta, director general del ICCR, en presencia del Dr. Bernhard Eitel, rector de la universidad de Heidelberg, del Dr. Axel Michaels, director del departamento de indología clásica del SAI, y de la Dra. Gita Dharampal-Frick, directora del departamento de historia también del SAI.

En su discurso de presentación del galardonado, el professor Axel Michaels glosó la trayectoria de Miquel Peralta, destacando su contribución a la difusión y estudio del sánscrito, muy en especial, en su vertiente hablada, tanto en el estado español como a nivel internacional. En su discurso de agradecimiento, Miquel Peralta expuso su visión del estado actual de los estudios de sánscrito en Europa y dedicó el premio a todo el equipo de Devavani y a los estudiantes del centro. Ambas intervenciones -como lo exigia la ocasión- se realizaron en sánscrito.

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En esta imagen, el director general del ICCR entrega a Miquel Peralta la placa acreditativa del premio Sarasvati, en presencia de Bernhardt Eitel, rector de la universidad de Heidelberg.

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Miquel Peralta pronuncia su discurso de agradecimiento.

En los días posteriores a la entrega del premio, el ICCR invitó a Miquel Peralta a visitar los centros más importantes de enseñanza del sánscrito en Nueva Delhi. Así, recorrió las instalaciones del Shri Lal Bahadur Shastri Rashtriya Sanskrit Vidyapeetha acompañado por su director, el Dr. Bagirathi Nanda, y por el profesor Radhavallabh Tripathi, subdirector de la organización gubernamental india para la promoción del sánscrito Rashtriya Sanskrit Sansthan.  

Asímismo fue recibido en el Special Centre for Sanskrit Studies de la Jawaharlal Nehru University por su directora, la profesora Shashiprabha Kumar, y por destacados miembros del claustro. La visita a Delhi concluyó con una recepción en el Indira Gandhi National Center for the Arts, organizada por el profesor G.C. Tripathi, que tiene a su cargo las publicaciones del centro.

Todas las instituciones contribuyeron con donaciones de sus publicaciones a la biblioteca de Devavani que ha visto así incrementado de forma sustancial su fondo de materiales indológicos.  

Posteriormente, Miquel Peralta se trasladó a Pune, donde visitó el departamento de sánscrito de la universidad de Pune, el Center of Advanced Studies in Sanskrit, el Bhandarkar Oriental Reseach Institute, y el American Sanskrit Institute. En los dos primeros centros fue recibido por sus respectivas directoras, las profesoras Saroja Bhate y Ujjawa Panse a quienes explicó el proyecto de Devavani. Ambas docentes se mostraron muy interesadas en que, en un futuro, se pueda establecer un intercambio regular de estudiantes entre Barcelona y Pune.  

En el American Sanskrit Institute se entrevistó con las profesoras titulares del centro, Madhura Godbole y Meenal Kulkarni, creadoras de un método propio de enseñanza del sánscrito, y con la directora general del Instituto, Purnima Metha, quien se ofreció a estudiar la posibilidad de que en un futuro, los cursos de verano que organiza su institución, en principio exclusivos para alumnos norteamericanos, puedan estar asimismo abiertos a los estudiantes de Devavani.

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Capítulo aparte merece la vista a Benarés. Aunque exclusivamente privada, al saber de la visita a la ciudad de Miquel Peralta, el trust educativo Vidyashree le ofreció un homenaje en sus instalaciones del casco antiguo, en el Center for Applied Sciences in Sanskrit (Prayukti Peetham). El director del centro, el swami Abhimukteshwarananda le impuso la prescriptiva girlanda de flores, y le ofreció un documento acreditativo del homenaje de su institución.

Durante la ceremonia, los jóvenes estudiantes de la escuela recitaron himnos del Rigveda y del Samaveda en honor del visitante. Miquel Peralta respondió con un parlamento en sánscrito en el que agradeció de todo corazón el homenaje espontáneo que se le tributaba y explicó la experiencia del centro Devavani en Barcelona. El acto fue muy emotivo y concluyó con una foto de grupo de Miquel Peralta con los alumnos del centro.

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Unas reflexiones sobre Beginning Sanskrit, de D. Killingley

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Al final de este curso, 2009-2010, la primera promoción de estudiantes de Devavani completará el plan de estudios del centro. Esto significa que este primer grupo habrá llegado al final del recorrido que proponen las 66 lecciones de los 3 tomos del métodoBeginning Sanskrit, de Dermot Killingley. Se trata de una buena ocasión para aportar algunas reflexiones surgidas tanto de la experiencia en el uso del método en sí, como del intercambio de opiniones con otros docentes que, en diferentes universidades y centros de Europa, utilizan este mismo material.

La principal conclusión a la que llegamos sin el menor atisbo de duda, es que el trabajo de Kilingley nos sigue pareciendo el más adecuado de entre todos los existentes, para llevar al estudiante a un dominio real de las herramientas que le posibiliten un paso no traumático a la literatura que tradicionalmente se considera más asequible y que representa el inicio de la navegación por las aguas del sánscrito “real”: los versos del Mahabharata y del Ramayana, y las fábulas y subhashitas tanto del Hitopadesha como del Pañcatantra.

Pero siendo esta característica del método de Killingley una indudable ventaja, su enfoque destaca -también en su aplicación práctica, como hemos tenido ocasión de comprobar a lo largo de estos casi cuatro años- por una característica de muy difícil plasmación en un método didáctico de una lengua clásica: su respeto inquebrantable a la dinámica de la lengua en su sentido más amplio. En Beginning Sanskrit, desde el primer momento, las frases con las que trabaja el estudiante están “vivas”, suenan a sánscrito “real” y transmiten todas las características que hacen del sánscrito un auténtico tesoro para todos aquellos capaces de apreciar la capacidad expresiva, los recursos creativos, la coherencia interna y, tanto la belleza formal, como la más evanescente -pero no menos real para quien logra percibirla- del sustrato sonoro de la lengua.

Otros métodos de sánscrito han intentado también recorrer este camino pero, a nuestro entender, no han logrado materializar en la misma medida las cualidades a las que nos hemos referido. Entre los más afortunados destacan los volúmenes de Robert Goldman y de Michael Coulson. Cada uno de ellos busca una manera distinta de acercar-se al sánscrito “real” y de huir de las frases que suenen acartonadas o poco verosímiles al oído de los que conocen bien la lengua. Goldman se centra exclusivamente en el Ramayana y así consigue, por lo menos, evitar la dispersión tanto de vocabulario como de estilo de la que sufren la mayoría de otros métodos, pero el resultado final, a parte de pecar de uniforme estilísticamente, está impregnado de un cierto aire “de laboratorio”. Resulta tan terso, que acaba siendo irreal. Por decirlo con una metáfora, es perfectamente liso, pero no consigue ser transparente.

Por su parte, la intención Coulson, con el uso exclusivo de frases extraídas del teatro sánscrito, es encomiable, pues aporta un esfuerzo muy serio de respeto de la idiosincrasia de la lengua. Sin embargo, a la hora de la verdad, su realización práctica resulta -como muchos estudiantes han comprobado dolorosamente en sus propias carnes- poco gradual y demasiado ardua para la mayoría, en gran parte, por la ausencia de contexto de las frases que se proponen como ejemplos o ejercicios.

Estos dos excelentes trabajos a los que nos acabamos de referir, constituyen la prueba fehaciente de que lo que logra Killingley es, a fin de cuentas, muy difícil de conseguir: dar con la tecla justa en la que se combinan una gradación didáctica ejemplar y una claridad expositiva superlativa sin abandonar ni un solo instante el gusto por el estilo y el encanto de la lengua. No sería exagerado decir que Killingley conoce el secreto del corazón del sánscrito, y sabe transmitirlo.